Se localiza en las faldas del volcán Turrialba y es una de las áreas arqueológicas más importantes y de mayor tamaño que se han descubierto en el país.
Protege estructuras arqueológicas como calzadas, montículos, puentes, tanques de captación y acueductos, entre otros.
Además, protege parches de bosques altos siempre verdes típicos del bosque pluvial premontano.

Es un lugar impresionante lleno de historia y de rastros de las primeras civilizaciones de América. Se dice que era una zona de paso de comercio y entre los pueblos del norte y sur de América.